Cajas de regalo: porque la belleza no sólo está en el interior

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Seguro que te ha pasado. De pequeño o pequeña alguien se metía contigo y en cuanto llegabas a casa se lo contabas a tu padre o a tu madre y te decían aquello de “la belleza está en el interior”. Y es cierto. Cada uno de nosotros tiene cantidad de talentos y habilidades que no se miden por la apariencia que presentamos, apariencia que por cierto suele ser mejor de lo que a menudo nos pensamos, ahogados/as por inseguridades innecesarias. Sea ésa otra historia y centrémonos sólo en la apariencia, de momento.

El interior y el exterior…

Es cierto que no todo es fachada pero con el tiempo uno se va dando cuenta de que la imagen tiene cierto peso (importante) de cara a relacionarse con el resto de la sociedad. Pueden valorarte mucho por cómo seas cuando te conozcan, pero que te den esa oportunidad de llegar a uan relación más cercana depende mucho de la imagen que les transmitas. ¿Pareces inseguro? ¿Pareces algo desaliñado? ¿Tus ademanes dicen que eres alguien despreocupado, quizás despreocupado en exceso? ¿Tus nervios destemplados te delatan en tics o gestos bruscos? Por eso la primera impresión importa tanto, porque como se suele decir “nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”… y en especial hay que tener muy presente lo irracional y raudo de una primera impresión. En cuanto aparecemos por la puerta ante gente desconocida, treinta segundos son suficientes para que esa persona se forma una imagen bastante completa sobre nosotros, sobre lo que somos y lo que no. Y esa imagen puede ser o no cierta, puede que no se corresponda con la realidad, pero esa radiografía temprana arraiga fuerte en la mente de nuestro interlocutor y será difícil hacerle cambiar de parecer o al menos que nos dé la oportunidad (segunda oportunidad) de conocernos para comprobar cómo la imagen que se ha formado de nosotros no se corresponde con quien realmente somos.

¿Y todo esto para decir qué? Pues funciona perfectamente como analogía de lo que son los regalos y del papel importante que juega la apariencia en el juego de regalar.

…y las cajas de regalo

Porque seamos francos/as. A casi todos nos ha pasado eso de estar de celebración porque era nuestro cumpleaños y recibir un regalo. Es un elemento grande, de peso medio o sea que no sabemos descifrar qué puede contener, pero su aspecto… ¡ay, su aspecto! Tiene ese papel de regalo como mínimo dos veces reciclado de otro regalo, un lazo aplastado y mal puesto, pedazos de celo más visibles de lo que jamás debieran ser… en resumen, es el típico regalo adefesio. Y ¡uy, qué bárbara ilusión hace recibir una cosa de esas! Poco se puede esperar de algo que ha sido tan poco mimado, muy poco, y la verdadera sorpresa sería que de ese paquete saliera algo que valiera la pena.

Las cajas de regalo de empresas como SelfPackaging, sin embargo, son otra historia. Son una historia radicalmente diferente. Son preciosos envoltorios, más pequeños o más grandes, de formas más clásicas o más originales, pero que siempre van a dar el do de pecho en lo que a apariencia se refiere. Porque difícilmente vas a dar con unas cajas de regalo más bonitas y que sin embargo están hechas de algo tan sencillo como el cartón. Sólo tienes que echar un vistazo a su tienda online para darte cuenta que te ofrecen unas cajas perfectas y especiales para todo tipo de ocasión y que, además, puedes acabar de decorar como quieras para incluso personalizarlas o tematizarlas y que no haya otro regalo igual de especial en la Tierra.

Con una caja de regalo como las de SelfPackaging vas a impresionar seguro. Al menos en cuanto al exterior. El interior ya es cosa tuya, pero la primera impresión sin duda habrá sido la mejor posible. ¿Listo/a para impactar? ¡Pues en marcha la operación Caja de Regalo!

Category: Regalos curiosos
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